¿Cómo funciona la conversión de divisas?

Si estás pensando en irte próximamente de vacaciones al extranjero, hay ciertos conceptos del ámbito de las finanzas que deberías conocer. Uno de ellos es la conversión de divisas, una expresión que, seguro, habrás escuchado en multitud de ocasiones, pero, ¿sabes exactamente cómo funciona y por qué te afecta? En este artículo vamos a contarte lo que necesitas saber sobre esta operación monetaria.

Conversión de divisas: euros a dólares

¿Qué diferencia hay entre cambio de moneda y conversión de divisas?

Es importante diferenciar el cambio de moneda del cambio de divisa. El Banco de España define cambio de moneda como aquella operación en la que un determinado activo, instrumento financiero o medio de pago (los billetes, por ejemplo) pasa de ser expresado en una divisa a otra diferente.

Habitualmente, se asocia el cambio de moneda con la compraventa de billetes extranjeros, es decir, si vas a viajar a Reino Unido, necesitarás cambiar los billetes de euros por billetes de libras.

La conversión de divisas va más allá del cambio de moneda. Una divisa hace referencia a la unidad monetaria en la que cada país expresa el dinero que posee. Si hablamos de la función que realiza esa unidad monetaria en el propio país, esta se denomina moneda (libra en el caso de Reino Unido; dólar en Estados Unidos; yen en Japón, etc.). Hablaremos de divisa cuando se refiere a un medio de pago no relacionado con dinero físico, es decir, no con billetes.

El ingreso en una cuenta en euros de una transferencia recibida en dólares o los pagos realizados con tarjeta en un país cuya moneda es diferente, son algunos de los ejemplos de lo que se conoce como cambio de divisas. Son, por tanto, operaciones en las que no está involucrado el dinero físico.

3 aspectos a tener en cuenta en la conversión de divisas

Ya hemos visto que la conversión de divisas es un concepto más amplio que el cambio de moneda, aunque, por supuesto, ambas operaciones están relacionadas. Al viajar a un país con una moneda distinta al euro será necesario conocer tres aspectos al hilo de este asunto:

Cotización o tipo de cambio. El tipo de cambio es el número de unidades de una divisa que se entrega para recibir una unidad de otra diferente. Hay que tener en cuenta que las cotizaciones no son estáticas, sino que fluctúan porque van ligadas a la oferta y la demanda en los mercados de divisas. Puede tomarse como referencia el tipo de cambio oficial que publica el Banco Central Europeo y otros bancos centrales. Así, 1 euro =

  • 1,11 dólares (Estados Unidos)
  • 114,83 yenes (Japón)
  • 0,84 libras (Reino Unido)
  • 1,08 francos suizos (Suiza)
  • 74,48 rublos (Rusia)
  • 9,50 coronas noruegas (Noruega)
  • 1,47 dólares australianos (Australia)
  • 3,64 reales brasileños (Brasil)

Es habitual que las entidades fijen un tipo de cambio más bajo en las operaciones de compra de divisa que en el de las operaciones de venta. Esto significa que las entidades pagarán menos por comprar una divisa que lo que obtienen por venderla.

Comisiones. A la hora de cambiar dinero, hay que tener presente, además del tipo de cambio, las posibles comisiones que pudieran derivarse de esta operación. Normalmente, las entidades que ofrecen este servicio cobran una comisión mínima independientemente de la cantidad de divisas a cambiar. También hay establecimientos que, si bien aseguran no cobrar ninguna comisión, pueden ofrecer un tipo de cambio bastante peor. Es, asimismo, frecuente que en la cotización que oferten las entidades vaya incluida la comisión.

Divisas convertibles vs divisas no convertibles. Atención especial merece la distinción entre divisas convertibles y no convertibles. Las primeras son aquellas que pueden intercambiarse libremente por otras en los mercados internacionales. El euro, por ejemplo, es una divisa convertible. Respecto a las divisas no convertibles, no pueden cambiarse por otras y no se aceptan en el mercado internacional.

Actualmente hay unas 165 monedas en todo el mundo y solo 11 de ellas son convertibles.

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